Cuando un individuo es captado por una secta, su entorno familiar y afectivo acostumbra a notar un cambio en el comportamiento de la víctima. Aunque no parezca el asunto alarmante, si lo es. La víctima ya se ha tragado toda la mentira de la secta que le han dado. No es solo una mentira, en ella hay vida. Al creer en el engaño de sus captores, un espíritu demoníaco posee a la víctima y la trastorna mentalmente. Dicho espíritu convence y hace ver cosas iluminadas a la víctima increíbles. La víctima se crece, no escucha razones ni buenos consejos y el espíritu la domina para que siga pecando y creyendo las luces maravillosas llenas de gozo y paz. Se cree un escogido para hacer algo espectacular, siente poder y seguridad en sí mismo. Su "egos" puede llegar a crecer hasta lo impensable.
Si conocen a alguien con dichos síntomas y quieren ayudarle, es casi seguro que no lograrán convencerle. Es mejor pedir ayuda a la policía y que investigue a dicha persona para asegurarse por donde va. También es recomendable pedir ayuda a una Iglesia Evangélica. Pidan oración por la víctima. Si el Pastor evangélico consigue hablar con la víctima, le bastará orar e imponerle las manos para sacar al mal espíritu. Esto es en caso que el "Pastor" tenga fe en lo que he dicho, que es lo mismo que dice la Biblia. En muchas Iglesias Evangélicas se enseña que esto eran dones y señales de los apóstoles, pero que después desaparecieron. La Biblia enseña que Jesús lo mandó a quienes le siguen. Si no consiguen sacar fuera al espíritu con el Pastor Evangélico, yo puedo atenderles gratuitamente por teléfono 657970709 o correo electrónico coalserco@gmail.com los sábados por la tarde.
Les dejo el enlace de algunos libros que me parecen interesantes.
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