martes, 1 de marzo de 2011

VIOLENCIA

Satanás no es Dios, pero siembra violencia por todo el mundo. A través de religiones, divisiones entre personas, a veces de la misma familia, injusticias y abusos fomenta el pecado y convierte a humanos creados a imagen y semejanza de Dios en auténticos diablos, desorientados y locos.
El desconocimiento social de la voluntad de Dios culmina las desgracias. Por esto soy partidario que se conozca la voluntad de Dios en las escuelas; que la Biblia sea la piedra angular obligatoria de toda enseñanza. Así, a lo largo de la vida de los estudiantes, podrán digerir sus enseñanzas y observar los resultados que ocurren cuando se quebrantan los principios bíblicos.

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