A la mínima señal de aparición de una secta, se deberían tomar todos los medios para desarticularla. Las sectas son como un incendio de maldad. Si no se acude urgentemente con medios apropiados, se inflaman barrios, pueblos, ciudades y al final, nadie quedará libre de estos siervos de Satanás.
Tanto la población como la Justicia deberían actuar con contundencia contra estos violentos. Proceden con amenazas y a sus víctimas las convierten en verdugos para captar a otros desgraciados como ellos. Prohiben casarse, obligan bajo amenazas a tener relaciones sexuales, prohíb a la víctima que continúe relacionándose con la familia y su entorno, etc.
Creo que en la escuela es donde se debería prevenir a la juventud. ¿De qué sirve a una persona tener una, dos o tres carreras si al final acaba bajo amenazas en una secta?
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