Una de las evidencias que Satanás es una realidad y no conoce las vacaciones es que el mal sigue latente desde Adán y Eva hasta nuestros días.
Una sociedad laica es como un barco a la deriva. Ha salido a navegar sin radio, radar, sonar y el navegante se olvidó las cartas marinas y las gafas de alta graduación que necesita.
Es vergonzoso que si alguien acude a denunciar a una secta le contesten que todas las religiones son iguales ante la ley. Lo que cuenta son los delitos, no la religión de cada cual.
Aparentemente esto es justo, pero díganme si la Justicia no juega a la gallinita ciega cuando se trata de sectas destructivas.
Si les ha estremecido el enlace anterior, lean la Biblia. Un monstruo enfermizo peor que Hitler pretenderá gobernar a todas las naciones.
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