Les dejo el enlace de una página cuya noticia me ha hecho reflexionar.
Un evangelista va a un poblado, evangeliza y se convierte una niña musulmana. Su padre la maltrata y tortura en extremo porque quiere que siga siendo musulmana.
En mi caso me quisieron convertir al Satanismo. Por negarme, me amenazaron de varias cosas, me rajaron ruedas de camión, lo pintaron con graffitis, me prohibieron casarme y tener hijos. Además, me metieron un demonio dentro para que luchara conmigo y me matara. Me dijeron que si vencía me dejarian en paz.
Yo vencí y maté al demonio y cuando esperaba que me dejaran en paz, ocurrió lo peor. Quisieron que me convirtiera en el Anticristo. Por negarme, continuaron haciéndome daños. Las pérdidas ningún juez ni policía quieren investigarlas.
La Policía Nacional casi lo arregla todo hace unos años. Entonces hubo el cambio de competencias a los Mossos de Escuadra. Desde entonces, no solo no se ha arreglado nada, sino que entre las dos partes hay un daño millonario que no para de crecer. Por supuesto, lo mismo ocurre con el Estado. Todo está más que ligado. Dios quiere que se arregle, y al que se atrasa, le da. Todos nos atrasamos porque no hay confianza, pero la Justicia tiene que actuar. Para esto está.
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