En mi opinión, la mejor manera de ayudar a una víctima de una secta es denunciando o exponiendo el caso a la Policía.
Ante las amenazas de muerte que se someten los miembros, pienso que es una necedad ayudar a alguien sin pasar por la Policía. A la vez, la Policía puede salvar varias vidas si recibe la información necesaria. Por tanto, la colaboración ciudadana es muy importante para que la Policía consiga desarticular estas redes de esclavitud y lavado de cerebro que aparecen y desaparecen en cualquier lugar y en cualquier momento.
Como cristiano que soy, creo que Dios nos ha dado conciencia y entendimiento para obrar con sabiduría ante circunstancias adversas. Por su parte, la misma Biblia nos ordena que nos sujetemos a las autoridades.
Romanos 13:1: Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.
Denunciar las sectas es una obligación de cada ciudadano, aunque lamentablemente, muchos la ignoran o la quieren ignorar. Por supuesto, nadie denuncia que fulanito es Testigo de Jehová, porque lamentablemente hay tantos... Pero las sectas satánicas son a menudo hasta mortales.
No obstante, en una ocasión, yo cometí el error de hacer estos principios como Ley. Ante unos espiritistas que temían a la Policía y no querían denunciar los daños que les habían causado los de la secta, los dejé sin más ayuda para mantenerme al margen de más problemas que ya llevaban años causándome.
Según los espiritistas, yo tengo poder para sacar fuera los demonios. En poco tiempo, a mí me metieron como mínimo a dos de ellos, y no tenía yo poder para sacarlos hasta que murieron. El primero tardó tres años y el segundo tres meses.
Los espiritistas quieren a sus demonios, me sorprendió que me pidieran que se los quitara. Además, debía ser inmediatamente. Si yo no tenía poder para quitar los míos, ¿cómo iba a quitarles inmediatamente los de ellos? Ni en la Biblia ni en ningún otro libro o Iglesia hallé la respuesta. Los espiritistas me arruinaron la vida. Es el tercer año consecutivo que subsistimos con alimentos del Banco de Alimentos y la Cruz Roja. No tienen el menor arrepentimiento. No han ingresado ni un céntimo a la cuenta que les dí. No han contratado ningún abogado para que el Ayuntamiento me deje abrir un comercio de alimentación con las mismas condiciones que cualquier competidor del municipio. Participaron con algunos funcionarios corruptos para que no abriera un comercio de comestibles con los mismos derechos que otros del municipio.
La guerra espiritual continúa. Nosotros vivimos en la pobreza y Dios arremete contra los espiritistas. ¿A quién le importa esto?
En mi caso, he denunciado los hechos a Policía, Juzgados, Sindic de Greuges, algún partido político, pero no ha salido ningún mediador. Tal vez la semana que viene....
Los espiritistas no se fían de mí ni yo de ellos. Han tratado de engañarme tantas veces....
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