jueves, 7 de julio de 2011

SECUELAS DE LOS ESPIRITUS MALIGNOS

Los miembros de las sectas satánicas invocan a espíritus de demonios en sus sesiones espìritistas. Con ellos hacen alianzas para hacer daño a sus víctimas.
Los desdichados que eligen, inocentes por completo, no saben contra qué se enfrentan. Para colmo, una vez los espiritistas sectarios han conseguido meterle un demonio dentro a través de amenazas, intimidaciones, mentiras, etc., nadie le hace caso. La familia y los amigos se sorprenden de lo que les cuenta. Si acude a denunciar el suceso, no encuentran pruebas y la víctima zarandea de un lado para otro mientras los espiritistas la rematan. El demonio hace su obra en el cerebro, haciendole creer mentiras que se han mezclado con verdades relatadas por los espiritistas. Su muerte está próxima si no acude a un cristiano con el poder del Espíritu Santo para sacar al demonio.
Aún si resulta vencedor el humano porque con Dios mata al demonio, quedan secuelas. Y lo peor, en tal caso, los espiritistas desearán más que nunca que se meta en la secta. Esto es lo que a mí me sucedió. Pasan las décadas y es una pesadilla diaria. Me han arruinado económicamente y con toda la maldad de su corazón. Les dije que acudieran a la policía y lo denunciaran todo. Que a mí ni me hablaran, ni me miraran, tal como ellos me aseguraron que si vencía me dejarían en paz. Ahora estoy sumergido en un mar de deudas impresionante y los espiritistas siguen obedeciendo a sus demonios. ¿Dónde está la Justicia de este mundo? ¿Qué derecho humano tiene una persona que no ha querido meterse en una organización mafiosa y demoníaca? Estoy harto de hacer denuncias para nada.
Lo que se arregla con un juicio rápido y pocos miles de € de indemnización, se convierte en una montaña de deudas de por vida, a causa de estos desaprensivos que sobornan funcionarios, políticos y lo que haga falta.
La ciencia evolucionista no cree en Dios ni demonios, son los que juzgan y no entienden de esto.
Con todo, de vez en cuando se desmantela alguna secta, aunque, ¡cuánto daño han tenido que hacer para que esto ocurra!
Por mi parte, si puedo ayudar a alguien es con la ayuda de Dios para acabar con el espíritu que lo posee. Es algo que haré encantado, pero ante la Justicia de este país, ya me rindo. La Policía Nacional sí intervino en su día, pero no se zanjó el asunto y cuando dejó de intervenir, los daños que me causaron fueron enormes. Parece que me abandonan como si de una lepra contagiosa se tratara.

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